Con M de maja
Madrid es excesiva, contradictoria y encantadora. Puede ser ruidosa y alguito caótica. Pero también es generosa y súper viva. Con terrazas siempre llenas y vibrantes. ¡Qué importa que llueva como ducha o que caiga nieve y haga un frío de los mil diablos! Todo se soluciona con un chocolate caliente bien espeso, con una caña bien helada o si prefieres con una copa de buen tinto, al mismo precio que una Coca-Cola. Madrid es una ciudad que se explica mejor caminándola. He andado, en promedio, 20 mil pasos diarios, con tranquilidad, sintiéndome segura...no nos emocionemos: no he bajado un gramo por culpa del jamón serrano, de las croquetas y los churros... paro de contar. He ido en auto con mi hija que se desenvuelve a las mil maravillas y que entiende dónde estacionar por colores y cómo pagar. He subido al Metro, ordenado y puntual. También he viajado en Uber, perfumado, seguro y económico...si no lo traduzco a soles... He admirado...