Éstos son, aquí están
Junio vuelve a vestirse de colores. Y no es porque las marcas hayan descubierto súbitamente el amor ni porque la igualdad venga envuelta como campaña publicitaria. Junio se sigue pintando de orgullo porque todavía hace falta. Mucha falta. Porque mientras en algunos paíes se celebran conquistas que costaron décadas de lucha, en otros se recortan derechos, en un tris. Como si la dignidad fuera negociable. Como si existir necesitara de algún permiso o sello. Como si amar fuera un delito (nos lo canta el famoso vals El plebeyo, en otro contexto). Vuelvo a escribir sobre el tema ¡como cada año! Aquí están ¡otra vez! RESISTIENDO. RECORDANDO. VIVIENDO. Porque el orgullo nunca fue una fiesta; la fiesta fue el premio por seguir de pie. Por elegir el amor. Resulta curioso que haya quienes se sientan amenazados por personas que solo piden vivir, amar y caminar por la calle sin miedo. ¡Qué frágil debe ser su convicción para tambalear...