El mundo en Mundial
Escribo esto antes que el Mundial baje el telón. Por una simple consulta de opinión para mi blog, he descubierto que el fútbol tiene menos de deporte que de religión pagana: caben santos que fingen faltas, herejes que compran árbitros, píos que insultan hasta a la madre del rival y conversos que cambian de camiseta según quién vaya ganando. Noventa minutos bastan para que un ingeniero de datos discuta con un taxista sobre un off side inexistente y para que un adulto, normalmente funcional, llore abrazado a un desconocido porque once chicos patearon la pelota mejor que los otros once. Nos escandalizan las trampas de los jugadores, pero nos hacemos de la vista gorda cuando las comete nuestro equipo. ¡Curiosa moral! Los hinchas... ¡ayyy, los hinchas! Capaces de perder la voz alentando a un país que quizás nunca conocerán. Se pintan la cara, retiran su CTS para estas vacaciones forzosas a la sede de la final y terminan sufriendo como si el des...