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Con M de maja

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Madrid  es excesiva,  contradictoria y encantadora.  Puede ser ruidosa y alguito caótica.  Pero también es generosa y súper viva. Con terrazas siempre llenas y vibrantes. ¡Qué importa que llueva como ducha o que caiga nieve y haga un frío de los mil diablos! Todo se soluciona con un chocolate caliente bien espeso, con una caña bien helada o si prefieres con una copa de buen tinto, al mismo precio que una Coca-Cola.  Madrid es una ciudad que se explica mejor caminándola. He andado, en promedio, 20 mil pasos diarios, con tranquilidad, sintiéndome segura...no nos emocionemos: no he bajado un gramo por culpa del jamón serrano, de las croquetas y los churros... paro de contar. He ido en auto con mi hija que se desenvuelve a las mil maravillas y que entiende dónde estacionar por colores y cómo pagar.  He subido al Metro, ordenado y puntual. También he viajado en Uber, perfumado, seguro y económico...si no lo traduzco a soles... He admirado...

Crónicas reales

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Tengo que escribirlo ya, porque si espero  mi regreso a casa no recordaré ni por dónde anduve. La memoria también se cansa de tanta piedra ilustre.  Aun cuando soy contraria a las realezas, he visitado y me he quedado entre bizca y ciega por la magnificencia, por el brillo, por ese lujo decadente y por el desborde inútil de opulencia. El exceso me irrita, pero también me hipnotiza.  Los Palacios Reales de Madrid (varios diseñados por el arquitecto Sabatini) te hablan de poder y te lo restriegan en la cara. Te hablan de arte y de memoria colectiva… excepto de la mía, que se distrae con una cornisa, se pierde en un techo y se acuerda de cosas que no estaban en el guion. Ingresé al primer palacio real sabiendo que habría excesos, silencios opresivos, descripciones interminables, salones y jardines escritos en mayúsculas. ¡Me quedé corta! Yo, ilusa, que pensaba que después de Versalles lo había visto todo... Los palacios de Madrid no se recorren: se leen. Son un mismo...

Sábanas blancas

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..."Estoy en un lugar desconocido, bello pero extraño para mí. Una blanca inmensidad que me genera sensaciones mágicas. Plenitud y soledad.  Los árboles desnudos,  propios de esta temporada, dejan algo tétrico el ambiente”... así empezaba una publicación mía, exactamente un año atrás. Por esas coincidencias que tiene la vida, nuevamente me encuentro en un lugar parecido, pero en otro lado del mapamundi. A veces necesitas que alguien te saque de tu zona de confort, de tus viajes con destinos habituales y te aventures más allá, hacia lugares de los que solo habías oído vaguísimas referencias: Rumanía.  Capital Bucarest. Sabía de Transilvania y Drácula. Su lengua es romance o latina. Tierra de la famosa gimnasta de mi chiquititud, Nadia Comaneci. Es decir fui casi con los ojos vendados.  Pues hasta ahí llegamos.  De golpe sentí harta seriedad. Gente amable y hospitalaria,  pero en extremo serios. ¿Estarán molestos? pensaba. No. Son así de serios. ¿...

Ho Ho Ho

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En mi última clase, con Baile inolvidable de por medio (sí, Bad Bunny me cae bien),  pregunté a uno de mis grupos de veinteañeros sobre el significado de la Navidad: ¡la grati! dijeron unos al unisono. Intercambio de regalos. ¡Un compartir, Miss!, panetón... ¡Claro que sí! pero  ¿qué tal si este año le añadimos el  sentido un tanto olvidado? el de la unión movida por purito amor, el de la paz y reconciliación -cada vez más esquivas-, el de compartir con los que menos tienen  y que cada vez,  son más. Últimamente lo único que me movía en Navidad era juntar a mi familia nuclear, dividida en tres países ¡Tarea imposible este año!  No siempre se cumplen todos nuestros deseos. Ese abrazo de pulpo entre los seis, tendrá que esperar un año más. Intenté e intenté pero un presidente me metió cabe. Como dicen, si quieres hacer reír a Dios, cuéntale sobre tus planes... Comenté esto último en mi sesión del taller, con el -cada vez más pequeño- grupo de amig...

...centenaria

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Empecé a escribir copiando a mano los poemas que me gustaban de chiquilla, seleccionados evidentemente por ti, mami. Lo hice con poco orden y muchas hojas sueltas tomadas de mil cuadernos escolares sin llenar. ¡Pagaría por recobrarlas! quedarían en alguna mudanza, imagino.   Luego, dejaría todo postergado en mi época de crianza de hijos. Retomé el 2020, con la certeza de que me haría la vida llevadera, desde el primer mes de nuestro encierro pandémico. No me equivoqué. ¡Qué delicioso es escribir! Me gusta tanto como comer.   Llegan de pronto vagos recuerdos que quiero aniden en mi memoria, pero casi de inmediato se difuminan y se pierden en la bruma de Lima. Por eso, siendo las 4:24 am me he levantado para escribirlos, hoy que tengo el día para mí, sin clases de por medio.  He recordado cuando te periqueabas un poco, ¡tú! siempre sencilla en el vestir y en el maquillaje. Quizás la palabra no sea sencilla. Apurada calza mejor.  Mami, se disponía a salir ...

Chatarrera

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La comida gira en torno a mi existencia desde siempre. Como madre, hija o nieta. Arrancaba con las papillas, que eran verdaderos bodrios en los que incluía hígado, espinaca y quinua para que mis critters creciesen sanos y fuertes. Íbamos a visitar a las abuelas y nos empujaban platos y más platos de comida. Nos decían:  se ve pálida la niña o estás muy delgada (sí, a mí, aunque suene a ciencia ficción). Con los años hemos pasado por distintos hábitos de consumo: ¿carne o no carne?  ¿lácteos? sin lactosa por favor. Sin gluten , sin aditivos, sin aderezos, sin sabor.  Si mi madre me conversase un poquito, me diría que eso no existía en sus tiempos. Las enfermedades, así como las modas vienen con los años y las tendencias. Debemos cambiar nuestros hábitos de consumo: lo oímos hasta la saciedad. Debemos comer más verduras, alimento saludable por excelencia.  La quinua que en mi niñez se le daba a los pollos, ahora es la octava maravilla alimenticia. ...

Quien mucho abarca...

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Ese viejo refrán del título, sabiduría pura y dura que no te la pueden dar mil gurúes de hoy, nos recuerda que al final, cuando intentamos hacer y lograr varias cosas a la vez, alcanzamos poco y lo que conseguimos no es tan bueno como parece. Queremos lograr nuestras metas YA, ganar todo el dinero posible YA, aprender cosas nuevas YA, queremos estar en todos lados YA, porque nos están enseñando que eso es el éxito.  O somos multitask o somos nada. NO.  Tengo alumnos que siguen sus carreras, pero además estudian uno o dos idiomas "para no quedarse atrás". También hacen voluntariado y son pequeños emprendedores para ayudar a los padres con los gastos. Tienen un entusiasmo a prueba de balas de goma. Admirables.  Conforme transcurre el semestre académico las notas empiezan a descender un poco y sus asistencias a clase, también. Empiezan a perder el foco y la meta se va diluyendo en el horizonte: el cansancio se cuela por cualquier resquicio y es más fuerte que ...