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El fin del mundo

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Existe una tradición democrática tan antigua como las mismas elecciones: despertarte al día siguiente convencido de que el país ha perdido completamente la cabeza. Cada proceso electoral deja dos grupos bien definidos. Los que celebran como si hubieran ganado el Mundial y los que miran los resultados preguntándose si por error se han publicado  datos de otro planeta. Si estás en el segundo grupo, probablemente hayas pasado por las etapas habituales: incredulidad, rabia, discusión en redes sociales, resignación y, finalmente, cansancio y pesimismo. Lo curioso es que cada elección produce exactamente la misma reacción, sin importar quién gane. La mitad del país cree que acaba de comenzar la era dorada. La otra mitad está convencida de que estamos al borde del apocalipsis.  Muchos descubren cada cinco años que la democracia incluye a otras personas.  Uno estudia propuestas, lee los resúmenes de los  planes de gobierno, escucha debates y llega a la conclusión de qu...

Mamá en línea

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Día de la Madre. Esa fecha en que las tiendas me persiguen con licuadoras que ya no quiero usar y con blusas que no me cierran  “porque mamá se lo merece”, ¡bah! yo solo quiero algo menos sofisticado: presencia.  Carne y hueso. Risas en la cocina. Ese:  mamá, ¿qué quieres que hagamos hoy? dicho desde mi sala y no desde otro huso horario. Este será probablemente el último Día de la Madre con mi cuarta hija físicamente presente antes de que los aviones, los estudios, las mudanzas y esa costumbre moderna de criar hijos para el mundo, hagan lo suyo.  Qué tremenda contradicción la mía: pasarme la vida entera enseñándoles a volar… para luego quedarme mirando al cielo y preguntarme ¿y ahora qué michi hago con mi nido vacío? No quiero remesas para regalos por delivery. No necesito una cartera que cuesta lo mismo que una pequeña  cirugía ni flores encargadas desde apps (mi consuerte todavía las escoge y las trae).  Solo quiero retroceder el tiempo, que e...

My sweet 60´s

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Nací en 1966, cuando el mundo cantaba a todo pulmón con los Beatles, se inauguraba un nuevo Mundial de fútbol en Inglaterra y las super potencias, léase USA y la URSS por entonces, se lanzaban a una tremenda carrera espacial. Nuestro planeta ya era bieeeeen intenso.   Sesenta. Así, a la vena: lo digo a los cuatro vientos.  Llegué. Y no fue por milagro ni por hacer ejercicio a las seis de la mañana; créanme que lo he intentado, con resultados dudosos... mi balanza no es muy empática que digamos.   Llegué. Con mi cuerpo circular que protesta y cruje por las mañanas, pero todavía responde.   Llegué. Con la salud que todavía coopera, y con mi corazoncito que ya no dramatiza tanto… salvo lo estrictamente necesario.  Sesenta con amor del bueno: no de película, pero sí del que se queda. Del que conversa, reposa y acompaña. Con mi madre de 99 y con el resto de mi familia, esa que me conoce demasiado y aun así insiste en quererme.   Llegué. Co...

PERDÓN

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Perdón. Así, sin rodeos ni metáforas para esconder lo evidente: Perdón por el desastre.  Perdón por haber normalizado lo inaceptable. Por haber convertido la indignación en meme, el escándalo en costumbre y la corrupción en esa música de fondo que ya ni siquiera interrumpe el café con las amigas.  Perdón por mirar titulares como quien oye llover: “hoy toca otro político implicado”, y seguir con el día. Como si nada.   Perdón por haberles dejado un país donde la palabra liderazgo  es un chiste de mal gusto y donde demasiados referentes públicos son, siendo generosos, éticamente flexibles. Ladrones con discurso. Amorales. Cínicos con prensa hecha a la medida de sus coimas. Piadosos, con quienes les conviene.  Perdón porque se nos fue la exigencia. Y cuando uno deja de exigir, otros se encargan de llevarse en peso todo lo que pueden.  Perdón por las tantas veces que elegimos mal. Y también por las veces que no elegimos nada, que es otra fo...

Consuerte reloaded

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Hoy mi consuerte salió de la clínica, con una cirugía a cuestas que no hubiéramos imaginado ni en nuestras peores pesadillas. Quince días del video del accidente surfeando que, Bianco, fotografo de la playa y ángel impensado, me envió al no contestar teléfonos desconocidos por el f#$zg@&!$@#& spam. Quince días que se sintieron como si alguien hubiera puesto mi vida en pausa. Quince días espantosos. Porque uno cree que conoce el miedo, hasta que escucha palabras médicas dichas en ese tonito impersonal que usan los doctores cuando quieren ser prudentes pero que a ti te suena como si estuvieran narrando un inminente cataclismo,  en el que el protagonista es tu consuerte. Aquí estamos. No puedo decir más fuertes que nunca... pero sí con más amor. Uno cree que las desgracias le pasan a "los otros", pero te rondan. Aquí estamos. Con alta médica. Con indicaciones en  una bolsa de pastillas. Y con la sensación de que mi mundo detenido, vuelve a girar. ...

Pilar 1, Pilar 2

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Mis dos pilares, esas columnas que me han sostenido tal cual —gorda y pesada, preguntona y eléctrica— están malitas. No se han erosionado al punto de derrumbarse, pero ha bastado que ingrese algo de humedad para que se rajen.  Empiezan a doler los años. Se sienten mal. Puedo hacer un paralelo entre ellos, aunque existan cuatro décadas de distancia.  El cuerpo es sabio: te habla y, si te haces el sordo, te grita. No siempre hacemos caso a las señales porque seguimos estando medianamente fuertes, alguito poderosos, casi jóvenes. Pero, aunque nuestra cáscara —con cremas antienvejecimiento— pretenda hacernos sentir de menos edad, es el calendario, con todos los años transcurridos, el que manda. No hay manera de saltarnos meses o de contarlos de tres en tres. No podemos borrar de un tachón un pedazo de vida ya vivida. Créanme, lo estoy intentando. He aprendido un par de cositas en esta malhadada semana. El cerebro se empieza a reducir pasada nuestra pila de años… No sig...

Mujeres de marzo

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El 8 de marzo no es un día de flores (aunque a mamá no le falten), es un día de memoria. Y la memoria, ya sabemos, incomoda más que cualquier cartel morado. El Día Internacional de la Mujer no nació para celebrar que “somos especiales” (gracias, pero no). Nació de huelgas, de obreras textiles que exigían salario digno y horarios humanos cuando lo humano era un lujo. Nació del derecho a votar, a estudiar, a decidir, a no pedir permiso por existir. A abrir una cuenta bancaria con tu nombre. No es una fecha para regalar chocolates... aunque ¡me encantan! es una fecha para recordar que los derechos nunca fueron una cortesía sino una tremenda conquista. En el Perú tenemos mujeres que no pidieron silla: la arrastraron y se sentaron igual:  Micaela Bastidas, estratega aguerrida y brillante a la que la historia intentó reducir a “esposa de”.  Clorinda Matto de Turner, que escribió cuando escribir siendo mujer era un acto de rebeldía pública.  María Elena Moyano, que e...