Chatarrera
La comida gira en torno a mi existencia desde siempre. Como madre, hija o nieta. Arrancaba con las papillas, que eran verdaderos bodrios en los que incluía hígado, espinaca y quinua para que mis critters creciesen sanos y fuertes. Íbamos a visitar a las abuelas y nos empujaban platos y más platos de comida. Nos decían: se ve pálida la niña o estás muy delgada (sí, a mí, aunque suene a ciencia ficción). Con los años hemos pasado por distintos hábitos de consumo: ¿carne o no carne? ¿lácteos? sin lactosa por favor. Sin gluten , sin aditivos, sin aderezos, sin sabor. Si mi madre me conversase un poquito, me diría que eso no existía en sus tiempos. Las enfermedades, así como las modas vienen con los años y las tendencias. Debemos cambiar nuestros hábitos de consumo: lo oímos hasta la saciedad. Debemos comer más verduras, alimento saludable por excelencia. La quinua que en mi niñez se le daba a los pollos, ahora es la octava maravilla alimenticia. ...