Quien mucho abarca...
Tengo alumnos que siguen sus carreras, pero además estudian uno o dos idiomas "para no quedarse atrás". También hacen voluntariado y son pequeños emprendedores para ayudar a los padres con los gastos. Tienen un entusiasmo a prueba de balas de goma. Admirables.
Conforme transcurre el semestre académico las notas empiezan a descender un poco y sus asistencias a clase, también. Empiezan a perder el foco y la meta se va diluyendo en el horizonte: el cansancio se cuela por cualquier resquicio y es más fuerte que la motivación. Todo el tremendo esfuerzo inicial empieza a irse un poquito al tacho. Ahora solo importa salvar los cursos, ya no con las notas brillantes que esperaban al inicio.
Esto aplica a mis alumnos pero también a los maestros. A todos, en cualquier cancha. Sea en nuestras relaciones o en el crecimiento personal, tan mentado (¿yo? solo decrezco en talla y en metas).
Drenar, es la palabrita de moda entre los pulpines. Acertada. Hacemos agua por varios frentes o mejor dicho, nos descuidamos.
El progreso de verdad, requiere de enfoque, de metas claras y de dedicación casi exclusiva. Prefiero tener mis tres macetas con lindas orquídeas a tener diez tristonas.
Prioridades.
Estar muy ocupado no significa tener éxito.
¿Cuántas veces hemos oído que la calidad es mejor que la cantidad?
Recuerdo haberlo pensado después de un día espantoso en que no había terminado nada: estaba tratando de sostener muchas cosas: ¡todas se resbalaban de mis manos!
Desacelera.
Empieza a elegir. Prioriza lo que realmente te importa y te llena. Disfruta eso que haces.
Notarás que tu trabajo/estudio/emprendimiento mejorará.
El éxito no llega en/con todo lo que haces sino en hacer lo correcto. Con toda tu atención y pasión. Cuando te das cuenta cómo te enfocaste en lograr ese poco, te generará satisfacción.
Formará parte de tu crecimiento personal.
¿Qué tal si empiezas a sostener firmemente solo lo que entra en tus manos?
Me viene de perillas en esta etapa del año que se nos escapa.
ResponderEliminar