El mundo en Mundial


Escribo antes de la Final.

El Mundial no se juega en los estadios. Se juega en los grupos de WhatsApp (en los que pedí una opinión sobre una furibunda crítica al glorioso Messi y me mandaron a lavar platos). 
Se juega en las oficinas donde nadie trabaja cuando hay partido y en los bares donde toditos son técnicos o árbitros. Pero donde se juega y pierde es en ese rincón del cerebro donde la sensatez sale de vacaciones y la reemplaza  la pasión más baja. 

 Nos escandalizan las trampas de los jugadores, pero nos hacemos de la vista gorda cuando las comete nuestro equipo. ¡Curiosa moral! 

 Los hinchas... ¡ayyy, los hinchas! Capaces de perder la voz alentando a un país que quizás nunca conocerán. 

Se pintan la cara, retiran su CTS para este descanso forzoso; asisten a la final y terminan sufriendo como si el destino de la humanidad dependiese de un penal después del minuto noventa. 

 Mientras tanto, desde algún escritorio bacán,  aparece una mente “brillante” convencida de que el fútbol necesita otra regla, otro protocolo. Ya sea ese off side milimétrico, el tiempo efectivo, la mercadotecnia (marketing) disfrazado de pausa de hidratación u otra tecnología más para demostrarnos que la emoción también puede medirse con cronómetro y algoritmos. 

Mr. FIFA parece empeñado en cambiar un juego que sobrevivió un siglo precisamente gracias a su maravillosa imperfección y espontaneidad. Nuestra revancha es que la final se da entre dos países de habla hispana ¿Cómo te quedó el ojo?

Sin embargo, cuando el árbitro pita diciendo se acabó, algo queda flotando en el ambiente: la certeza de que seguimos necesitando creer en hazañas compartidas. Aunque duren un suspiro. Aunque al día siguiente volvamos a pelearnos por cualquier otra cosa. 

Porque cuando la pelota deja de rodar, los estadios se vacían y las camisetas regresan al clóset, nuestras bajas pasiones siguen allí, buscando otro escenario. El fútbol solo nos hace el favor de exhibirlas sin maquillaje. Quizás por eso volvemos cada cuatro años: no para ver quién levantará la copa, sino para comprobar que, bien en el fondo, seguimos siendo imperfectamente humanos.

¡Que gane el mejor!

Comentarios

  1. Le llaman la magia del mundial, cada uno la vive como quiere

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  2. ¿Qué sería del mundo sin mundial? Muy aburrido.

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  3. Me gusta mucho tu escrito. No me gustan los cambios FIFA. Matan el fútbol.

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  4. Que cierto Rox lo que escribes, que capacidad de analisis y conocimiento de como reacciona la gente durante un mundial de futbol todo un fenómeno lo que allí ocurre, bueno hasta que Noruega ya es Latinoamericano y que seguramente gran parte de nosotros nunca conoceremos este país .
    También el odio desorbitado por Messi y teorías de conspiración con la FIFA.

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  5. GIUSEPPE VINCI-CANNVA17 de julio de 2026 a las 6:34

    Te mandaron a lavar platos porque no quieren escuchar una verdad que no pueden gestionar, y no bebería sorprender la doble moral que se ve en la calle todos los dias cuando criticamos a los corruptos pero le bajamos la coima al tombo que nos cojió en falta..... el fútbol es un deporte centenario que esta en este planeta que desgraciadamente no esta exempto de la misma doble moral definitivamente estamos evolucionando de alguna manera y venga lo que venga ya a este punto del "partido" nosotros estamos de salida cuando muchos están entrando en esta pelota evolucionante que llamamos sociedad.

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  6. Es asombroso lo que hace el fútbol, son como niños persiguiendo a una pelota hasta que hace su cometido, lo triste es saber que por un error matan hasta matan, ojalá que pusieran todo ese empeño en sacar adelante a los problemas de sus paises

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  7. Muy bueno. En el centro mismo. Creo que no se necesita ser experto en un tema para opinar. Especialmente cuando se escribe como tú con inteligencia y buena pluma.

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  8. El domingo ganará España y servirá para equiparar tanta injusticia cometida a favor de Argentina y en contra de selecciones pequeñas.

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  9. Me encantó Rox.
    Totalmente de acuerdo contigo.

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