HIPO
¡Gracias alcalde por este nuevo puente peatonal que nadie pidió! —promesa de unión entre dos distritos— y que ha llegado cargadito de sobrecostos (276 mil soles el metro cuadrado construido, según he leído) y de un tremendo discurso modernizador: integración, desarrollo, movilidad sostenible. El problema es que, en la práctica, lo que nos han entregado es un armatoste de fierro celeste, tonito que parece resultar de la pintura sobrante de un taller mecánico mezclado con resaltador de ferretería. Sorry que sea el color de tu partido pero, como protagonista cromático, resulta CERO armónico. Tremendo caprichito pre- electoral, ¿no? Te cuento que el color urbano SÍ IMPORTA porque define cómo sentimos los espacios. En este caso, yo -neófita total, eso sí- percibo el mamotreto más como obstáculo que como aporte: se me planta sin pudor y con total desfachatez frente a una de las mejores vistas panorámicas que tenía de mi ciudad. Sí, ese horizo...