El conejo de la suerte
El Super Bowl no es solo un partido con harto rating. Tiene himnos, banderas y el consenso tácito de la audiencia sobre cómo debe sonar y sentirse el espectáculo, pasando inclusive por el cantante que debe/no debe ser invitado. Por eso, la presentación de Bad Bunny fue menos un show musical y más un golpe para el establishment: no gritó, no rompió nada, no incendió el escenario. Hizo algo peor: no se adaptó. Las reacciones han llegado en tiempo real, como corresponde a tremendo show. “No se le entiende”, “¿por qué canta en español?”, "¿por qué se agarra la entrepierna?", “esto no es el Super Bowl de siempre”. Quizás les irrite que un marroncito ingrese a su casa, sin sacarse los zapatos y hablando en español -horror de horrores. Les incomoda que se mencione a USA como un país más de la lista de nuestro continente, desde Canadá hasta Argentina. I ´m American...¿de dónde?... Bad Bunny apareció sin intención de gustar, con canciones en español que...