...¡Olé!
Nos despiertas con un mensaje: "¡me han llamado para la jura de la nacionalidad!” Mi primer pensamiento va por el lado de ¡por fin el último papeleo! en una suma de trámites engorrosos, complicados, demandantes y onerosos, que mi hija se bancó sola. “En dos semanas me la entregan". Intento incorporarme para asimilar la buena nueva, pero me invaden sentimientos variados, que me envuelven y me retienen entre las frazadas. Felicidad, una tremenda nostalgia y pena, por no haber estado más presente cuando las papas quemaban. Si que la tuviste difícil, hijita, como la tienen muchos migrantes: no todo es pera en dulce cuando viajamos, buscando algo que no sabemos definir. No todos nos quieren; sea el tono diferente en la piel, las religiones y dogmas que no entendemos. Son incontables las otras fronteras que nos separan y además, nos enfrentan. Retrocedo solo cinco años, en los que aún mi memoria me basta y me doy cuenta que han sucedido dos vidas para la chiquil...