Erito y la chica fresa
(Escribí este relato hace varios años: me adelanté un poco al caos migratorio reinante...Fue publicado en el libro Borrones y cuentos nuevos). ...... Erito llegó un día que no recuerda. Cree que fue un sábado porque al día siguiente no tenía nada que hacer; no había gente alrededor por lo que durmió unas quince horas, hasta que el hambre y el mareo, lo despertaron. Cruzó el río, como muchos en esa frontera sangrienta, caótica e injusta. Iban hombres, mujeres y niños llorando, gritando, arreando o dejando tirados a los rezagados. Solo recuerda que don Pedro le dijo: "Tienes tres minutos, antes que la migra vuelva a alumbrar. Corre sin parar, si no logras alcanzar el otro lado, te regresas, ¿me entiendes?” Corrió como condenado. Recuerda que casi le estallaban las sienes, por el esfuerzo. Imaginó ver a su madre y a Glorita, su idolatrada hermanita menor, paradas en la otra orilla y eso le dio el último impulso que le faltaba. No miró nunca atrás. ¿Para qué lo haría...